Quiénes Somos
Hamkke
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¿Por qué Hamkke?

Somos Hamkke (함께), en Coreano “JUNTOS”, una empresa donde cocreamos con nuestros clientes soluciones y herramientas a la medida para alcanzar los objetivos, fortaleciendo la organización por medio un modelo basado en la Estrategia y la gestión integral orientada a resultados que generen valor. Nuestro acompañamiento es Multidisciplinar con expertos y enfoque en los 4 macroprocesos estratégicos: 1. Estrategia Comercial: Acceso a Mercados (Nacionales e Internacionales) 2. Estrategia Financiera: Rentabilidad 3. Estrategia del Ser: Aprendizaje y Crecimiento 4. Estrategia de Operaciones: Productividad

Misión

Brindar asesoría confiable y de alta calidad, acompañando nuestros clientes a alcanzar los objetivos que se han propuesto y mejorar su rentabilidad, mediante la implementación de un modelo estratégico basado en un enfoque ético, de compromiso y sostenibilidad. Nuestra empresa trabaja con una metodología de gestión integral basada en resultados, hecha a la medida de cada cliente.

Cómo lo hacemos

Lo hacemos por medio de cuatro etapas: Identificación de Oportunidades - Cocreación de soluciones - Acompañamiento en la implementación - Recomendaciones para la sostenibilidad de la solución

Nuestros Valores

Experticia

Damos a nuestros clientes conocimiento y profesionalismo, con estándares internacionales.

Orientación a resultados

Trabajamos por resultados como principio vital. Acompañamos al cliente en la consecución de los objetivos acordados como equipo.

Inclusión y diversidad, el verdadero trabajo en equipo

Para Hamkke pensar diferente es ganancia para cada proyecto. Somos un equipo de alto rendimiento, adaptable y flexible. Hemos implementado protocolos donde la diversidad y la inclusión son prioridad.

Mente Global

Hamkke es consciente que la tecnología, el comercio y los equipos multiculturales permiten acceder a variedad de oportunidades, especialmente en la región Asia-Pacífico. Es por ello, que para HAMKKE la mentalidad global hace parte de su estrategia de generación de valor.

Ética y Responsabilidad Social

Estamos convencidos que maximizar las utilidades no significa sacrificar la ética y responsabilidad social de una empresa, son más bien las mejores herramientas para un crecimiento sostenible. En HAMKKE todos nuestros procesos de decisiones se realizan bajo los más altos estándares éticos para hacer de esto un hábito corporativo. Diseñamos y ejecutamos la mejor hoja de ruta que permita resultados sostenibles.

TLC Colombia – Corea del Sur

Por: Miguel Carrillo Naranjo - Hamkke Consulting


Luego de estar rezagada económicamente por su conflicto interno y de décadas dependiendo de pocos socios comerciales, Colombia en los últimos años ha comenzado una estrategia global en busca de diversificar sus oportunidades comerciales, y dentro de esta hoja de ruta se encuentra Corea del Sur. Fue así como en 2008 los presidentes de ambas naciones: Álvaro Uribe y Lee, Myung-Bak acuerdan realizar los respectivos estudios de factibilidad para un tratado de libre comercio. En 2009 el Gobierno Coreano presentó su estudio desarrollado por la Universidad de Seúl, y el Gobierno Colombiano presentó el que estructuró Fedesarrollo. Ambos estudios concluyeron que las economías de los dos países son complementarias, dado que los productos que más exporta Corea son equipos de transporte y maquinaria, productos que Colombia importa en un muy alto porcentaje, y del otro lado lo que más exporta Colombia son recursos naturales, que es lo que más importa Corea. La explicación a este hecho está dada en el nivel de desarrollo de cada nación.

 

El impacto macroeconómico en los dos países con el acuerdo comercial se analizó por parte de la Universidad de Seúl, y sus resultados son como se muestran en la tabla 1. El análisis del impacto en Colombia que realizó Fedesarrollo se muestra en la tabla 2.

efecto-macroeconomico

 

impacto-tlc

De acuerdo al Foro Económico Mundial, Corea del Sur está en un nivel de innovación. Su sector agrícola no supera el 2% de su PIB y su economía está focalizada al desarrollo de productos de alto valor y calidad. Colombia por su parte está en un nivel donde necesita impulsar la eficiencia de su economía, la cual se basa principalmente en materias primas.

 

Un ejemplo simple que muestra la brecha económica entre los dos países es buscar una equivalencia entre 2 productos. Para este caso suponemos la importación de una camioneta Hyundai Tucson, cuyo valor FOB aproximado seria de USD$25,000. La libra de café colombiano a febrero de 2013 está aproximadamente en USD$1.63, por lo tanto para cubrir el valor del vehículo, necesitaríamos exportar más de siete toneladas de café. Lo que refleja claramente la asimetría de las economías basado en el nivel de desarrollo.

 

Lo anterior no se puede entender como algo inequitativo en términos de la negociación del tratado. Es la realidad de cada país y del desarrollo de sus economías. Pero entonces, ¿por qué firmar un TLC con un país como Corea del Sur? Pues bien es un país que pasó de la pobreza absoluta a finales de lo 50’s y en tres décadas, “el milagro del río Han” como se conoce el desarrollo económico de este país, da sus frutos. Actualmente, Corea del Sur tiene un poder adquisitivo en constante aumento, con una población aproximada de 48 millones de habitantes, su PIB supera el trillón de dólares, los usuarios de internet superan el 85% de la población total, su desarrollo lo ha catapultado como una de las 20 economías más importantes del mundo perteneciendo al exclusivo grupo G20, es el octavo país de más comercio a nivel mundial en términos de volumen, entre otros tantos indicadores, que hacen de este país un líder en Asia y un excelente aliado comercial para Colombia, dándole la posibilidad no solo de acceder a este mercado sino también se convierte en una puerta para ingresar a países del nordeste y sudeste asiático.

 

El acuerdo negociado tiene 22 capítulos que incluyen bienes y servicios, inversión y cooperación, donde para Colombia los sectores en los cuales se proyecta un mayor beneficio inicialmente es en el agropecuario y minero – energético. Para los bienes industriales se pactó una desgravación inmediata para aproximadamente el 98% de las partidas arancelarias. En el caso del sector agropecuario aproximadamente el 99% de la oferta exportable tendrá desgravación arancelaria de manera gradual, especialmente los más representativos como flores, frutas, carnes, y avicultura ente otros, cuya escala de desgravación oscila entre los 3 y los 19 años.

 

La balanza comercial de los dos países sin tratado, esta inclinada a favor de Corea del Sur al menos triplicando el valor. Cuando se ratifique el acuerdo esto se podría duplicar, básicamente por lo que explicamos anteriormente del desarrollo de cada país, así como la necesidad de Colombia de importar maquinaria y productos de buena calidad, que por el tratado sean más económicos de los que tradicionalmente se han importado de otros países.

 

La negociación de este tratado fue larga y compleja, aproximadamente tres años de rondas en ambos países, algunas fueron realizadas en Estados Unidos como punto equidistante con el fin de agilizar la negociación de algunos capítulos del acuerdo. El último proceso que se ha llevado a cabo ha sido el 21 de febrero del 2013 en Seúl, donde los Ministros de Comercio de ambos países firmaron la versión final del tratado, quedando listo para presentar a los congresos de ambos países quienes tendrán que ratificarlo para que pueda entrar en vigencia.

 

La pregunta del millón es: si se hubiera logrado la desgravación inmediata para todos los productos agrícolas, ¿estaríamos en capacidad de exportarlos a Corea con los estándares de calidad que el consumidor exige? Mi respuesta para la mayoría de los casos es no.

 

Lamentablemente muy pocas empresas colombianas se preocupan por altos estándares de calidad desde el inicio de sus cadenas productivas. En una economía global la competitividad es un factor crítico, y eso lo tienen muy claro los Coreanos quienes actualmente compiten con sus productos a nivel mundial con los mayores estándares de calidad e innovación, y ya se dan el lujo de liderar sectores que por muchos años dominaron otros países que no veían amenazado su liderazgo y menos por un país del “tercer mundo”.

 

El desarrollo acelerado de Corea permitió el aumento del ingreso de la población y esto hace que el consumidor coreano sea cada vez más exigente y exclusivo. Por esta razón hay que entrar con una estrategia muy bien definida sin improvisar, con un conocimiento pleno del mismo, teniendo en cuenta además que el lenguaje y la cultura son definitivos para el cierre de los negocios, principalmente a la hora de venderles.

 

Colombia tiene todo el potencial para llegar a ser un proveedor de grandes volúmenes con su oferta exportable a Corea, aprovechando las ventajas de la desgravación de varios productos para adquirir competitividad vía precio y paralelamente buscando más valor agregado con el fin de posicionarlos mejor, de manera más exclusiva. Usando además las reglas de origen y certificaciones internacionales que estén a la vanguardia, Colombia puede satisfacer el exigente consumidor coreano e incidir su proceso de compra. Por supuesto también es importante entender ese proceso de decisión, que varía según el producto y los países y estándares con los cuales se compite.

 

El gobierno Colombiano por su parte tiene tres tareas principales para minimizar los efectos negativos de este tratado:

 

  1. Lograr efectividad en los programas de apoyo a los sectores económicos de mayor potencialidad para exportar a Corea. No es solo dar dinero a estos programas, es desarrollar una estrategia que dé resultados, comprometiendo a los empresarios a cumplir metas concretas.

 

  1. Diseñar una estrategia para atraer inversión coreana al país. Existen muchos elementos estratégicos en Colombia que son un imán para los conglomerados coreanos, para atender no sólo el mercado local sino también el mercado latinoamericano.

 

  1. Desarrollar una estrategia diplomática para negociar y destrabar algunos procesos aduaneros y exigencias fitosanitarias con el gobierno Coreano.

 

En conclusión, de este tratado se pueden sacar muy buenos réditos para el país si somos estratégicos, y efectivos en lograr estándares que nos hagan competitivos y atractivos para el mercado coreano.

 

Las empresas deben entender que contratar consultorías son una inversión y no un gasto, y estas les pueden ayudar a diseñar las estrategias para competir globalmente y acceder a mercados como el coreano que necesitan componentes especiales y exclusivos. Así mismo el Gobierno necesita apoyo de expertos en este mercado en lo técnico más que en lo político.

 

Es así como nuestra empresa Hamkke tiene clara esta necesidad específica y pone a disposición de empresas y entidades del gobierno su experticia en este mercado. Contáctenos.

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